Maldita dulzura

Ser miope y que no importe siempre que exista la capacidad sobrenatural de verlo de entre los demás en la lejanía incluso, a veces, a través de las paredes; lo intuyo, lo percibo. Y es verdad, creo que la esperanza de entrecruzar miradas es lo que me mantiene viva. Y entonces un segundo basta, es suficiente por hoy. Y puede que para ti sea suficiente para siempre, pero a mi no me basta sólo con recordarte y añorarte justo en ese segundo, revivirte una y otra vez, porque yo prefiero pasarme la vida viviendo o, si lo prefieres, viviéndote. Pero no sé lo que prefieres tú.